Entrevista al dietista-nutricionista Jonathan Andrés Hernández Salamanca

Alimentación saludable aplicada a la danza y el ballet por el dietista-nutricionista Jonathan Andrés Hernández Salamanca.

Como parte del programa de educación y formación de nuestros alumnos realizamos el pasado mes de octubre -con muchísimo éxito- una charla online, abierta y gratuita sobre “Alimentación saludable aplicada a la danza” para conocer y aprender todo sobre la alimentación saludable, sus conceptos y bases para la instauración de hábitos saludables.

Una alimentación saludable es más que importante. Es fundamental.

Una correcta alimentación, equilibrada y variada, acompañada de unos hábitos de vida saludables, es la receta ideal para conseguir un buen estado de salud.  Lo que comemos y bebemos afecta la capacidad de nuestro organismo para prevenir y combatir enfermedades y para recuperarse de ellas, ya que está demostrado que la alimentación y la salud caminan de la mano.

¿Qué tengo que hacer para seguir una alimentación saludable? 

El dietista-nutricionista Jonathan Andrés Hernández Salamanca nos lo explica.

Carolina de Pedro


La alimentación relacionada con el mundo de la danza está envuelta en un sinfín de mitos, creencias y teorías que hacen que a la hora de buscar una realidad contrastada sea muy difícil. Como experto, ¿podrías contarnos resumidamente cuál sería la alimentación habitual más saludable para los bailarines?

En primer lugar, en referencia a los mitos entorno a la alimentación y la danza, comentar que es algo que lamentablemente se extiende a todas las áreas de la nutrición y dietética, debido al intrusismo profesional y en ocasiones a la creencia popular de que como “todos nos alimentamos, todos lo sabremos hacer, y no se requiere consejo”.

La respuesta es bastante compleja, porque hay que tener presente múltiples factores individuales a la hora de recomendar o aconsejar: edad, sexo, localidad, situación socioeconómica, cultura, estado emocional, etc.

Aun así, podríamos dar una pequeña pincelada diciendo que, teniendo en cuenta la variabilidad interindividual y las necesidades de cada uno, una alimentación saludable para bailarines sería aquella que les aporte la energía y los nutrientes esenciales suficientes para mantener un buen estado de salud y llevar a cabo la práctica de la danza en su actividad diaria, con una ingesta variada de alimentos, en su mayoría vegetales, a lo largo del día y una adecuada ingesta de líquidos para mantener una adecuada hidratación.

Entonces, según lo que has comentado, ¿qué es alimentarse de forma saludable?

Al igual que lo que hace a un/a gran bailarín/a es su capacidad de integrar la técnica, la música, las emociones y la interpretación, la alimentación saludable debe integrar varios criterios y aspectos. De partida, debe ser suficiente y equilibrada en la aportación energética y de nutrientes, así como también ha de ser segura, evitándonos enfermedades.

Asimismo, ha de ser variada, con una amplia oferta de alimentos, especialmente vegetales frescos y en lo posible de proximidad como parte de la base, adaptada a cada persona, económica y geográficamente asequible, satisfactoria y además de sostenible. De manera que no sólo se integran aspectos de salud física, sino también psicológicos, sociales y medioambientales.

A esto, personalmente añadiría el concepto de “mindful eating” (alimentación consciente) que, grosso modo, hace referencia a la relación con los alimentos en el momento de la ingesta. No es menoscabo decir que el concepto de alimentación saludable es un concepto en evolución y que cambia a las circunstancias sociales, y hoy en día se encamina más hacia una idea de alimentación responsable, pero para todo esto es imprescindible que los dietistas-nutricionistas hagamos mucha pedagogía, además de un cambio social en nuestro sistema alimentario.

Bailarines vegetarianos y veganos, ¿es una buena idea este tipo de alimentación?

[Se ríe un poco] Más que buena o mala idea es sencillamente una opción. Sí es cierto que hay que tener presente varias cosas previamente y contextualizarlas de manera adecuada.

En primer lugar, las dietas vegetarianas no son sinónimo de más saludable per se; hay evidencia científica de que una combinación adecuada de alimentos de origen vegetal puede constituir un patrón alimentario saludable, pero también se puede comer mal siendo vegetariano o vegano: un croissant, sea vegano o no, sigue siendo un croissant, por dar un ejemplo muy básico.

En segundo lugar, hay que ser conscientes que a mayor número de alimentos/grupos de alimentos eliminemos o restrinjamos de nuestra dieta, el riesgo de tener déficits de nutrientes es mayor. En este sentido hay bastante evidencia que ante dietas vegetarianas/veganas debe haber una suplementación de nutrientes como la vitamina B 12 , e incluso la vitamina D (especialmente en dietas más estrictas).

Por esta razón, de la misma manera que una niña se inicia en las puntas bajo la supervisión de la maestra de ballet, una persona que decida seguir una dieta de esta índole debe ser supervisada y evaluada por un dietista-nutricionista.

“Como hago ballet, puedo comer lo que me dé la gana” o “las proteínas deben tomarse justo después de las clases y ensayos”. ¿Qué hay de cierto en estas dos cuestiones?

Siendo optimista, poco hay de cierto la verdad [se ríe]. El realizar un tipo de actividad física como el ballet no es razón para este tipo de afirmaciones como la primera: todo dependerá de la persona, es decir, habrá personas que el mantener un peso o una figura les será más sencillo o constante en comparación a otras, por razones genéticas principalmente, pero esto puede verse modificado con los años.  Además, conviene hacerse la reflexión “si consumiendo X alimento/s, se afecta negativamente el consumo o ingesta de otros que son más necesarios e importantes”. Como digo habitualmente, hay que contextualizar.

En cuanto al tema de las proteínas, es un mito que se extiende a todas las prácticas deportivas. Primero hay que evaluar la intensidad, duración y tipo de ejercicio, porque las proteínas musculares se “desgastan” aproximadamente a partir de los 60 minutos después de haber empezado, teniendo en cuenta la modalidad e intensidad con la que se ha hecho el ejercicio, y antes, se consume más el glucógeno muscular como fuente energética, con lo que interesa más aportar hidratos de carbono para reponerlo después del ejercicio. Y en el caso que se debiese reponer proteínas, el ratio siempre será mayor para los hidratos (proporción 4:1 de 4g de hidratos por cada 1g de proteína).

Además, en general, la aportación de líquidos y electrolitos serán más necesarios a reponer en las clases y ensayos en comparación a las proteínas y conviene no olvidarlos (así como mover la cabeza y manos cuando se baila).

Foto, Erik Madigan Heck for Harper’s Bazaar.

En mi estudio hay mucha gente mayor, sobre todo mujeres de 40 y 50 años. Con el tema de la menopausia, ¿qué tipo de alimentación ves recomendable para ellas?

Ante esta etapa de la vida de las mujeres es muy importante prestar atención a la alimentación (si no se han hecho los deberes antes) y mantener la práctica del ejercicio físico, como puede ser a través de la danza, sobre todo con ejercicios de tonificación. En general, en esta etapa es muy importante que la alimentación tenga una buena base de consumo de productos vegetales (frutas, hortalizas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas,…) y evitar una gran ingesta de grasas y azúcares refinados.

A pesar de que estas recomendaciones coinciden con las recomendaciones a la población en general, en la menopausia hay que tener en cuenta que el cambio hormonal que sufre la mujer conlleva una pérdida de la masa muscular con una mayor ganancia de grasa en la zona abdominal, de manera que frente a estos cambios es importante vigilar la ingesta dietética.

También se debe evaluar el consumo de alcohol de la persona, la ingesta de sal y la sintomatología que presente. En algunos casos será recomendable limitar productos con cafeína y alimentos muy picantes. Será importante la correcta hidratación para paliar ciertos síntomas y en algunos casos el aporte de fitoestrógenos, como las isoflavonas de la soja, que han reportado cierta eficacia en estos casos.

Un tema difícil, pero actual: anorexia y bulimia… ¿Qué podrías comentarnos sobre esto?

Como bien comentas es difícil, porque es un asunto muy delicado y con una prevalencia en bailarines muy importante, debido al nivel de perfeccionismo y altas autoexigencias a las que se someten. La anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa son trastornos psicológicos que, en función de la gravedad y las conductas que el individuo realice, pueden poner en riesgo la salud y la vida misma de la persona.

A pesar de que alteren el patrón dietético, la raíz se halla en una distorsión de la autopercepción (corporal y no corporal) de la persona, que se manifiesta con una baja autoestima, entre otras cosas, y las causas pueden ser múltiples. El abordaje ha de ser siempre multidisciplinar (incluyendo el abordaje dietético), pero siempre primando la terapia psicológica.

Hay que destacar además, que mientras más tiempo la persona padezca este tipo de trastornos, más duradero podrá llegar a ser el tiempo de rehabilitación, pudiendo afectar a varios ámbitos de la vida de la persona. No es menoscabo mencionar que, aunque estadísticamente se presente en mujeres, en hombres también se dan estas situaciones, y conviene tener en cuenta también otros tipos de trastornos, como la ortorexia (obsesión por comer “saludable”), que son menos estudiados, pero pueden estar presentes.

Para ello, es importante sensibilizar y hacer pedagogía desde la familia, la escuela (incluyendo las de danza) y los profesionales sanitarios sobre unos correctos hábitos de salud, ya que estos trastornos suelen comenzar durante la etapa de crecimiento de la pubertad-adolescencia, así como controlar y regular cierta información que puede promover este tipo de conductas, como es el caso de los “Blogs pro Ana y Mia”.

En el caso de bailarines más pequeños, ¿qué sería importante a considerar sobre su alimentación?

En etapas de crecimiento, la prioridad ha de ser la de ofrecer una alimentación saludable completa, que garantice la aportación óptima de los nutrientes y en las cantidades necesarias para el desarrollo y crecimiento de niñas y niños.

Someter a dietas restrictivas a tempranas edades, además de predisponer a la aparición de trastornos de conducta alimentaria, aumenta el riesgo de que hayan déficits nutricionales importantes que puedan afectar de manera negativa a largo plazo. Un ejemplo muy claro para los bailarines es la mineralización ósea y el riesgo de fracturas.

Si bien en la danza, sobre todo en la modalidad clásica y neoclásica, hay un componente estético muy arraigado, se debe tener cautela con las modificaciones en la dieta que se hagan en etapas de crecimiento, y convendría la supervisión de un especialista para evaluar cada caso en particular.

Y un poco por curiosidad, ¿cómo es la alimentación de un dietista-nutricionista?

[Se ríe y suspira] Bueno, aquí hay de todo un poco… sería, quizás, como preguntar si todos los bailarines calientan y estiran antes de la clase. Los hay que son muy ortodoxos, otros más flexibles, algunos más radicales, algunos serán del lema “yo te digo lo que tienes que comer, y yo como lo que quiera”… en fin, un abanico muy amplio y variado como le corps de ballet.

Personalmente sigo un patrón alimentario omnívoro, aunque no todos los días ingiero carnes o alimentos de origen animal, pero sigo una tendencia de mindful eating por lo general. Obviamente, todo esto en función del día, más teniendo en cuenta mi afinidad por el dulce y que la repostería, de vez en cuando, es una actividad que me relaja… hay que entender que los dietistas-nutricionistas también somos humanos y cada uno tiene su estilo [ríe nuevamente].

©Getty ImagesGallery Stock

¿Cómo decidiste dedicarte al ámbito de la alimentación?

Desde que inicié la escuela me encantaba estudiar y aprender, y soñaba con poder algún día, estudiar en la universidad.

Mi interés por la alimentación se dio por tres razones: la primera, fue la divulgación de estos temas en Chile, cuando tendría unos 10 años, en programas televisivos sobre la obesidad y el sobrepeso. En segundo lugar, el interés de poder aplicar estos conocimientos a la danza (aunque no llegase nunca a un nivel profesional), ya que desde pequeño me apasionaba, pero no fue hasta los 17 años que me inicié en ballet.

Y en tercer y último lugar, he de reconocer que había una necesidad, en aquel entonces de mi infancia, por ocultar ciertas actitudes muy propias de un trastorno de conducta alimentaria, cosa de la que no fui consciente hasta el primer año de los estudios de grado, a través de la asignatura de psicología. No obstante, esa experiencia me ha permitido valorar aún más la salud y contemplar la alimentación como un diamante con varias caras.

Además, considero que puede ser una herramienta para ayudar o contribuir al bienestar de otros, y dar visibilidad a estos asuntos puede ser un paso para afrontarlos socialmente.  Y pese a que lamentablemente, y como sucede con el arte, la nutrición y dietética es una profesión poco valorada, volvería a estudiarla si tuviese que hacerlo.

Y para acabar, ¿qué significado tienen para ti la alimentación y la danza?

La alimentación es la fuente que nutre mi mente y cuerpo; a través de sí misma y de sus conocimientos, pues la entiendo y experimento, en muchas ocasiones, con cierto toque filosófico. Por su parte, la danza es para mí la validación más poética de mi existencia: “je “danse”, donc je suis”, personalizando y adaptando la célebre frase de Descartes.

Muchas garacias!
Carolina de Pedro

Jonathan Hernández Salamanca
Dietitian-Nutritionist Specialist in Food Law & Food Safety. College number CAT000874.
(+34) 677 89 60 39
jhernasa19@hotmail.es – johernasa@gmail.com
Twitter@jhernasa19

Foto, Vogue Korea April 2014 © Chris Craymer.

 

x