Un sacrificio llamado Zapatillas de Puntas

Publicado hace 2 meses por Body Ballet

Cuando vemos a una bailarina de ballet admiramos su flexibilidad, la gracia de sus movimientos, su elegancia, su belleza …. pero no solemos pensar en el tremendo esfuerzo que han realizado para alcanzar ese nivel.

No todo es tan bonito como parece, llegar a lo más alto en esta disciplina implica sacrificio porque el ballet es la perfección hecha arte.

Zapatillas y lazos de color rosa, tutús y maillots en tonos pastel. ¿Piensan que en la danza clásica todo es de este color? “La vida de un bailarín de ballet no es de color de rosa”, dicen, y esto lo confirma el maestro de los maestros, Víctor Ullate, bailarín, coreógrafo y director de la escuela que lleva su nombre y que ha dedicado toda su vida a este arte.

Lo cierto es que las bailarinas sufren todo tipo de dolores en los pies con las zapatillas de puntas, que pueden parecer delicadas, pero esconden un severo propósito: equipar a la bailarina para hacer maniobras para las que no ha sido diseñado el ser humano.

Las zapatillas de ballet son una extensión del cuerpo, una herramienta esencial de expresión.

Sabemos que los pies sufren, se deforman, salen llagas y hay más riesgo de una lesión grave, es por eso que hay que tener una buena técnica y entrenar mucho con ellas, pero para una bailarina sus pies constituyen su herramienta de trabajo y, por ello, debe cuidarlos y tenerlos siempre a punto.

Además de para poder dar lo mejor de sí misma, porque es parte de su cuerpo y debe mimarlo tras un ejercicio tan agresivo.

En una profesión tan competitiva no es fácil tomarse un descanso. Los bailarines de ballet tienen un umbral de dolor muy alto, dice el podólogo Stephen Pribut. Puede que sea una combinación de resistencia al dolor y paranoia lo que les da la capacidad –por insensata que sea– de bailar aun cuando están lesionados.

Tras una jornada de entrenamiento sobre las zapatillas de punta es más que normal que los pies queden inflamados, con rozaduras y ampollas, incluso alguna herida abierta si no se tiene el pie preparado y habituado. Es por eso que las bailarinas deben estar muy concienciadas y darle a sus pies los cuidados que requieren, para evitar así consecuencias tanto a corto como a largo plazo.

Hay muchas maneras de hacerlo pero una idea muy efectiva es poner los pies en remojo con agua y sal. Esto ayudará a desinflamar y regenerar las heridas y rozaduras con más facilidad.

Por otro lado, aplicar una pequeña cantidad de crema especialmente en los talones, ayuda a prevenir y tratar la sequedad y las callosidades provocadas por el roce de las plantas con las puntas. Además, usar protectores cada vez que se utilizan las puntas, tanto en los ensayos como en las actuaciones, es muy importante para proteger los dedos y evitar heridas.

Studio Ballet Barcelona®
Carolina de Pedro Pascual
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